miércoles, 3 de febrero de 2010

IMPERIALISMO O REVOLUCION?

Como hablar de las atrocidades, de las injusticias q ha cometido el imperialismo sobre nuestro pueblo? Como explicar el robo, la matanza q hemos sufrido por parte de los colonialistas en nuestras tierras? Si tal vez ninguna palabra alcance, tal vez ninguna palabra pueda satisfacer esa sed de comunicar, de informar y despertar a los oprimidos, y poner a la luz todas las torturas q ha sufrido nuestra gente por manos de esos asesinos, q se pasean impunemente entre nosotros.

Creo esencial q cada individuo, cada habitante de esta patria, debiera de abrir lo ojos y verse en la realidad, en donde esta parado, por qué estamos donde estamos, q hemos hecho para q estemos ahí. Reconocer esta postura es el primer paso.

Muchas veces nuestro egoísmo, nuestro individualismo nos lleva a cometes actos realmente inhumanos, pecados totalmente capitales. Con tal de subir otro escalón en ese sistema de lujuria, gula, envidia y rencor, somos capaces de matarnos entre nosotros. Muchos de los nuestros, creemos q hay millones de mundos diferentes, puesto q cada uno tiene su forma de percibir al mundo, pero estamos equivocados. Este mundo es uno solo, y es tan grande su maravilla q en el cabemos todos, en el caben nuestras ideas, nuestras penas y nuestras glorias por igual. No hay dos personas en el mundo q estén ni cerca de ser iguales, aunq “todos somos iguales, porq todos somos distintos”. Esta diversidad es la q nos hace ricos de espíritu, la igualdad de razas es, por lo tanto, algo inevitable, algo natural. En ninguna cabeza cabe q un negro valga menos q un gringo, ya q nadie vale mas q nadie siendo q cada uno tiene algo distinto q dar, algo distinto q ofrecerle a este mundo, y sumados todos los esfuerzos así se logra el progreso.

Aunq eso no sea lo q nos han enseñado los q nos colonizaron, masacrando nuestra tradición e imponiéndonos por la fuerza su cultura y su religión, matándonos totalmente por no ser tan “civilizados” como ellos. Allí decae uno de los principales errores de ese sistema q nos han impuesto. Al vernos caer, al vernos morir, al vernos tan marginados injustamente, empezamos a sentir un dolor muy fuerte en el pecho, dolor q muchas veces se convirtió en bronca, y bronca q trajo a nuestras mentes y nuestras almas la fuerza de lucha para cambiar la realidad q nos hicieron tocar esos q llegaron disfrazados de santos, y q con el tiempo cuando se les cayo la careta, aprendimos a odiar.

Desde siempre la burguesía ha sentido tener más derechos q los obreros, los campesinos; y como Hitler en su afán de lograr la raza aria perfecta, a los distintos, los mestizos, originarios, criollos, mulatos, nos han demonizado, nos han hecho creer q no valíamos nada, nos han explotado, nos han esclavizado, nos han robado todo lo q teníamos (tierras, bienes, derechos y hasta la dignidad en muchos casos), nos han asesinado impunemente en nombre de la democracia y el buen orden social. Pero de q democracia hablan los oligarcas? Si en la democracia al poder lo tienen las mayorías populares, q en nuestra América Latina son los oprimidos, los marginados, y no ellos, q nos manipulan como quieren? Será q a los burgueses y a sus monopolios no les conviene q se sepa la verdad, q al poder lo tenga el verdadero pueblo? Será q tienen miedo q hagamos justicia y devolvamos a cada quien lo q le pertenece, lo q le han arrebatado? Tendrán miedo de caer tan bajo como nos han hecho caer ellos a nosotros? Y después de todo, quienes son ellos para imponer sus intereses sobre los nuestros?

Mediante las dictaduras nos han impuesto el miedo como forma de vida, llevándose también lo poco q nos quedaba de libertad. Los socialistas-comunistas, q lucharon por nuestros derechos y por nuestra justicia fueron asesinados cruelmente y sin razón alguna la mayoría de las veces, por personas q no defendían los intereses del pueblo, y q llegaron al poder mediante la imposición de la fuerza. Usaron métodos y armas vendidas por el imperio yanqui (CIA), diseñados justamente para parar el avance del socialismo en toda nuestra tierra; en otras palabras, para parar la justicia y la igualdad social q nuestros pueblos estaban reclamando solo por defender los intereses económicos de algunos sectores y empresas. Lo q han hecho no tiene nombre, han desaparecido a toda una generación de seres humanos, q dieron su vida defendiendo sus ideales y luchando por la libertad q nos sacaron las hordas sanguinarias del imperialismo norteamericano. Hoy no se han ido todavía, siguen escondidos y al acecho, cazando, desapareciendo y asesinando revolucionarios y justicieros.

Igualmente, este miedo q nos han impuesto ha funcionado con la mayoría de nuestra sociedad, pero hubo, hay, y siempre habrá hombres y mujeres con valor, q no se dejan manipular por las mentiras q nos quieren imponer, q saben q todo lo q nos venden es mentira, q ese sistema esta equivocado, dado vuelta, q es inhumano; q nos quiere sacar la libertad y reducirnos a la rutina de producir para nuestro “amo”, gastar lo poco q ganamos consumiendo lo q el mismo “amo” nos vende, y morir en la miseria. Es deber de esos pocos despiertos, despertar a los hermanos q están durmiendo, hacerle conocer sus derechos, enseñarles q está bien y q está mal, educarlos no en la teoría del capitalismo, sino educarlos como seres humanos.

Este es nuestro momento, la hora de elegir nuestro destino, de cambiar por fin la historia o someternos a una muerte indigna, en manos de los mismos de siempre. Hoy es el momento de ver al q tenemos al lado, prestarle atención, preocuparnos por su historia y sus problemas y reconocernos como hermanos. De ahí sale la fuerza q necesitamos para ser libres, de nuestra unión, de nuestra hermandad, y nuestra esperanza por cambiar todo lo q esta mal; mientras q el miedo y nuestro sometimiento no sale de nuestro interior, nos lo imponen los monopolios con sus medios, los latifundistas, los grandes terratenientes, los mismos q nos han esclavizado y maltratado durante tanto tiempo.

Cada uno elegirá del lado q quiera estar una vez q haya visto las dos caras de la moneda; cada uno elegirá morir por su rutina y su indigna vida, o morir y vivir para siempre por su patria y su libertad.

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